La Ciencia y Dios

Los habitantes de este mundo, a lo largo de su existencia, han querido tener certidumbre de lo que son, de lo que hay, y de lo que habrá. Quieren conocer el por qué de las cosas que hay en la Tierra, en el Universo, en lo macro y en lo micro ponen su mirada, para descifrarlo, describirlo y explicarlo; y así tener certidumbre de lo que son y de lo que es el Mundo, el Universo y ellos mismos.

Los seres humanos quieren certezas, no les agrada la incertidumbre, lo vago, lo incierto, lo irracional. Por ello, a través de los siglos, los humanos han ido desarrollando supuestos epistemológicos, ciencias, enunciados científicos, teorías, paradigmas, leyes de la naturaleza y sociales, para poder explicar las cosas asombrosas creadas por Dios.

La ciencia da explicación a lo inexplicable, razona lo irracional, enmarca situaciones de la naturaleza y del mundo social, mental, y universal en enunciados, leyes y teorías. Simplifica lo hermoso de lo complicado, de lo complejo; y más aún le quita lo hermoso a la Creación de Dios, a lo inexplicable de Dios.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” Isaías 55: 8 y 9.

El conocimiento secular, el de este siglo o el no relacionado con Dios, es necesario para cada uno de nosotros como individuos. Y en esta etapa de nuestra vida, la juventud, en las escuelas, y colegios a nivel medio superior y superior es difícil que se sigan recursos, por la mayoría de los jóvenes no creyentes, para creer en Dios.

Diversas teorías niegan, o quieren negar la existencia de Dios. Desde todas las disciplinas, desde la Medicina, la Biología, Física, Química, Genética, Sociología, Psicología, Antropología, Arqueología, entre muchas otras, que dirán la no existencia de Dios.

Aunque para algunas cosas, ciertos acontecimientos no tienen simplemente respuesta, y lo dejan en términos como “milagros,” “paranormal,” “metafísico,” o simplemente inexplicable; lo científico negará que no existe una deidad, y si no existe, no hay razón alguna por la cual creer en un ser inventado, que no se deja ver. Lo visible, lo objetivo, lo racional es lo que existe, no más.

Pero es ahí donde la fe de los hijos de Dios aparece en acción. No hay procedimientos racionales para explicarle a alguien que Dios es real, simplemente es la potencia de nuestras vidas: “Porque en él vivimos y nos movemos y hablamos.” Hechos 17:28.

La manifestación de Dios, está en cada cosa que él formó. Desde lo grandioso del cerebro humano, hasta las más lejanas galaxias. Todo fue hecho por él, y para él.

“Es la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1. Ésa es la característica de la fe. Lo abstracto, lo no palpable, lo invisible, pero creemos que un día se manifestará presencialmente el que hizo todo el Universo. Es que así es Dios: invisible; pero manifiesto en aquellos que lo aman y lo esperan y que creen fervorosamente en él.

Para probar que Dios es real, es simplemente dejar que él Viva en nosotros. Postrarnos a su voluntad, y con ello sabremos que él es más real que la materia. Creer, pero también conocer en quién creemos y lo que creemos es más importante.

La ciencia y la religión, para nosotros no deben estar peleadas y separadas, si no complementarias y con ello darnos cuenta cada vez más que Dios es asombroso.

En cada latir del corazón de los humanos, más que funciones biológicas, está el poder de Dios. El es más real que cada uno de nosotros. Y en él, que habita en lo inaccesible, habita todo el conocimiento del Universo. Es Omnisciente, y cuando lo comprendamos y los hombres de ciencia entiendan que cada idea brillante, sabia e inteligente del ser humano emana de Dios, entenderemos que después de todo. No hay nada nuevo debajo del sol.

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.” Eclesiastés 3:11

Todo pasará, menos Dios, ni su palabra, ni su amor. “El amor nunca deja de ser: pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.” 1ª Corintios 13:8. El Amor nunca deja de ser, porque el Amor es Dios.


Comité Editorial Juvenil

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