Amor Virtual

La vida cotidiana en los tiempos modernos ha cambiado considerablemente, con respecto a aquellas épocas donde los Medios de Difusión Colectiva y las Tecnologías de la Información y la Comunicación, no estaban tan avanzadas.

Las relaciones sociales son otro aspecto, donde la comunicación cara a cara ya no resulta tan necesaria para interactuar. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están reconfigurando los “modos de estar juntos,” como las transformaciones de nuestra percepción del espacio y del tiempo.

Ahora, es un entorno de socialización donde el hombre crea su autoconciencia, su forma de interactuar y sentir. Las localidades se desprenden de su legado cultural, histórico y geográfico, se integran en redes funcionales o en un collage de imágenes, provocando un espacio de flujos que sustituye al espacio en lugares. Un espacio definido por la ubicuidad, e inmediatez que posibilitan las tecnologías digitales y que modifican, no sólo los aspectos materiales, físicos, económicos y políticos del hombre, sino transforman el significado mismo de lo humano.

Diferentes autores han pretendido conceptualizar los cambios que están afectando las dimensiones del mundo como una red extensa de comunicación, de puntos interconectados, donde todos y todo está al alcance de la mano; creando una aldea global, donde viajamos por autopistas de la información, que no vemos, desaparecen las fronteras físicas, para instaurarse nuevas electrónicas, más sutiles, pero no por ello menos consistentes, un mundo digital, de mentes interconectadas.

Un mundo virtual, donde sin movernos del espacio material, entramos en un terreno intangible al que se accede por medios tangibles.

Ya son añoranzas aquellos momentos de domingo en la alameda del pueblo, los jóvenes se arreglaban para ver a quién conocían, dando incontables vueltas por el kiosco; momentos en que los novios caminaban de un pueblo a otro por caminos de terracería, para ver a la persona amada, o simplemente cruzar la calle para darse un beso y un abrazo. Pocos son los que aún tienen esta dicha.

El avance en las infraestructuras marítimas, ferroviarias, de caminos y carreteras, el descubrimiento del auto, del avión, las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, el abaratamiento de ellos, ha provocado que sea más fácil andar de un lugar a otro, a veces sin estar en él, y porque no, también “conocer a alguien” sin escuchar los latidos de su corazón.

El espacio y el tiempo ya no son obstáculo en la llamada era de la información. Las fronteras territoriales se reconfiguran y se redescubren “otras formas” de relaciones humanas: las no presénciales, lo cual puede llevar a un aislamiento, al autismo y soledad.

En esta nueva concepción de las relaciones sociales, del espacio/tiempo y de lo virtual, tenemos que adoptar una postura, ubicándonos de manera racional en este nuevo mundo.

Relaciones Virtuales y cibersexo

Como jóvenes tenemos inquietudes de conocer el mundo y en esta era de la comunicación es más fácil entrar en él, desde casa, el ciber, la oficina, o la escuela; no sólo consultamos Internet con fines formativos y educativos, si no más aún, con fines de entretenimiento y de interacción con otras personas, conocidas o no.

Las plazas, alamedas, bares, discotecas, templos, salones de baile, escuelas, centros de trabajo, poco a poco van dejando de ser el espacio público de interacción, lugares de encuentro entre personas, un tanto por violencia e inseguridad, y otro tanto, desde mi percepción, por las salas de Chat y las comunidades virtuales de Internet.

En esas salas de Chat y comunidades virtuales, lo inhibido, tímido, apático, feo, pobre se queda en los dedos de quien escribe, porque en ocasiones, el yo real de aquél sujeto que está frente al monitor, se queda olvidado mientras se representa al yo ideal, es decir, ahora es ya extrovertido, alegre, platicador, simpático, guapo, atlético, rico y perfecto amante, que aparece con un buen repertorio de palabras; en foto, proyecta una imagen que no siempre corresponde a la realidad, pero ahí, en la red se idealiza, proyecta y dice ser quien anhela ser.

En el Messenger, o salas de Chat se exponen las representaciones de los sujetos. Un lugar de expresión, reconocimiento, de figuras románticas; de añoranzas de verse, sentirse, estar juntos, pero no puede ser simplemente, por la no presencialidad, sin embargo para lograrlo se ha hallado una solución: el cibersexo.

Se ha pasado de una sociedad de consumo donde lo material era un valor incuestionable, a una sociedad de transacciones simbólicas donde las relaciones se convierten, en un intercambio de bits más. La sensación material ha sido reemplazada por el reino de lo inmaterial, el átomo que se mide y sopesa ha sido sustituido por el bit que es energía.

Se busca el placer más allá de estímulos físicos, se retoma la subjetividad de experiencia individual, cuando estamos frente a un “otro” mental y emocional. ¿Es el reflejo de la soledad a la que estamos abocados en la era de la comunicación? La red es un espejo de la vida real y navegamos por ella buscando el contacto que no tenemos en un mundo que se antoja cada vez más distante. En esta necesidad estamos creando una sociedad universal donde fluye la comunicación, las ideas, el intercambio emocional, donde las distancias se eliminan, estamos juntos y podemos simplemente divertirnos.

Uno más uno igual a uno

Dios no quiere que vivamos de la fantasía, que nos quedemos en el plano de lo virtual, de la no presencialidad, si no de lo real, tangible y presencial. Él quiere que encuentres a tu hombre, o a tu mujer no sólo de bits, píxeles, ceros y unos, si no que la o lo mires y escuches.

Pídele a Dios una mujer, un hombre de su pueblo. Preocupémonos por engrandecer al Padre, que tengas a tu pareja, que ame al Creador así como tú lo haces, que se acerque a Él de esa manera. No sé si en la red puedas encontrar a esa persona que vaya contigo a la heredad de la vida eterna.

Las Santas Escrituras fueron escritas para nuestra enseñanza y para que en ellas hallemos el camino a la Vida Eterna. En el libro de Génesis se menciona la permuta que los hijos de Dios (varones) hicieron con las mujeres de su Pueblo, por las hijas de los hombres.

Este cambio ha perdurado por generaciones, y hoy vemos esta misma situación, pero en otro contexto, el de los jóvenes de la Iglesia de Dios, tanto hombres como mujeres, que también, al igual que en los tiempos del Génesis, han permutado la convivencia, las relaciones amorosas entre los mismos miembros de la Iglesia de Dios, por hombres o mujeres que no son parte del Cuerpo de Cristo.

Otro ejemplo de esta enseñanza que nos dan las Escrituras, es el caso que se encuentra en el libro de Esdras, donde se declara la expulsión de todas las mujeres que se habían casado con varones hebreos, durante la etapa del cautiverio en Babilonia los hombres hebreos tomaron mujeres de otras nacionalidades, lo cual agravó el pecado de Israel y provocó que la cultura hebrea se perdiera poco a poco, incluso el mismo idioma hebreo, que ya no se hablaba tanto entre israelitas. Ya con la reedificación del templo, las mujeres buscaron conseguir el perdón de Dios. (Esdras 10).

No cometamos los errores del pasado. No nos alejemos del amor de Dios, por el amor de un ser mortal; más vale entrar al reino de los cielos ciego que no entrar. Y tengamos presente, que nadie nos amará tanto como Dios. Ten una pareja que ame a Dios como lo amas tú. Eso dará que la suma de uno más uno sea una sola carne. “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Génesis 2:24.

Recomendaciones

Podría decirte que es necesario oír el latido del corazón de las personas de manera presencial, antes de decir que quieres o amas a alguien que jamás en tu vida has visto físicamente, sino solo a través de la computadora. Primero conócelo cara a cara, de viva voz, para que puedas empezar a descubrir qué hay dentro de la persona que ha llamado tu atención.

Si conoces a jóvenes que viven en ciudades lejanas a la tuya, y la única forma de comunicarte es vía messenger o mensajes de texto por celular, está bien. Qué bueno que en estos días tenemos una forma instantánea de comunicarnos, donde no tenemos que esperar la tardada correspondencia, ni gastar en llamadas de larga distancia, qué bueno que vivamos en esta Era de la Información, pero tengamos cuidado de ella, de no perdernos, vivir aislados, olvidarnos de las relaciones de mano, de estar pegados a la computadora por horas, y estar más en la red, que en el mundo real.

Utilicemos las herramientas de la Era de la Información de manera racional, no exagerada, y que no precisamente sea ahí donde encuentres el amor, o a la pareja con la que compartirás muchos instantes de vida. El amor, es maravilloso, es un regalo de Dios; Él lo comparte con sus creaciones, y quiere que lo vivas de manera afectiva con otro ser real y tangible.

El amor es el poder extraordinario del corazón, un poder que transforma, capaz de hacer milagros, nos hace pasar de la debilidad a la fortaleza, de la fealdad a la belleza, de la oscuridad a la luz, de la tristeza a la alegría, de la soledad a la comunión, de la agitación a la paz, de la vaciedad a la plenitud, de la esclavitud a la libertad, de la angustia a la felicidad perenne. Dios quiere esto para ti. Pide a Dios un hombre, o mujer, para que juntos lleguen al encuentro de Jesucristo en su gran Advenimiento.

Referencias 
Martín, Barbero Jesús. Transformaciones, comunicativas y tecnológicas de lo público. Colombia.
Millán, Tatiana. Más Allá del Placer. La Digitalización del Eros. México 2006.
Blay, Antonio. La Conciencia Axial. Barcelona, 1990.
 
Jonathan Tavera Cruz
Tláhuac, Distrito Federal

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