¿Dios Tiene Nombre?

Hablar de Dios parece sencillo, pero no lo es. Recordar sus proezas y la forma en que se manifiesta a los hombres a través de sus profetas, y en especial, por medio de su hijo, Cristo Jesús, nos da una gran idea de él. También sabemos de los atributos que ha mostrado: su amor, su poder, su sabiduría, su justicia y aun su ira. Sin embargo, conocer realmente al Ser creador del universo y sustentador de la vida, es imposible para nuestra limitada naturaleza carnal. 

Lo que de Dios se conoce, ha sido revelado por medio de hombres santos, profetas; y en la mayor claridad de que somos capaces de recibir, Jesucristo mismo lo reveló a la humanidad: “Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. Y el que me envió, el Padre, él ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, no habéis visto su parecer” Juan 5:36-37. Este texto es un testimonio directo de Jesucristo, aclarando su posición con respecto a Dios. Testifica su total obediencia al Padre, así como el origen de todos sus actos y sus obras. 

Lo que hay que destacar es la frase del final: “Nunca habéis oído su voz, no habéis visto su parecer” Afirmación que nos invita a reflexionar y hacernos muchas preguntas. ¿Quién dialogaba con Adán y Eva? ¿Quién habló con Abraham en el valle de Mamre? ¿Quién habló con Moisés cara a cara? 

Pero esta afirmación del Hijo de Dios no está aislada, encontramos que es ratificada en la primera carta a Timoteo, en su capítulo 6, verso 16, hablando de Dios “Quien solo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver; a quien sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.”Además, el mismo evangelio de Juan al principio nos dice “A Dios nadie le vio jamás. El unigénito hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró” Juan 1:18. 

Bien, si nadie ha visto jamás a Dios, ¿quién se ha presentado ante los hombres y hablado de los planes del Creador? La respuesta es Jesús, el Cristo. Esto también nos da la pauta para explicar la presencia de Jesús desde el principio de la creación y su intervención en la historia de Israel. 

El mismo Señor Jesucristo lo reveló cuando afirmó “...Antes que Abraham fuese yo soy” (Juan 8:58), y en realidad solo estaba confirmando algo que sería revelado, ampliamente, por el Apóstol Pablo cuando, hablando de Jesucristo dice: “El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura” Colosenses 1:15. En primer lugar, siguiendo la misma lógica de toda la Biblia, se ratifica la invisibilidad de Dios, y explica que el hijo es quien lo ha dado a conocer. Pero también el apóstol nos informa que Jesús es “el primogénito de toda creación”, y en verso 17 nos especifica que “él es antes de todas las cosas...” Lo que quiere decir que Jesucristo es lo primero que Dios, el Padre, creó, y que ha estado desde el principio. 

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios” Juan 1:1

Ahora que sabemos que Cristo es “el principio de la creación de Dios” (Apocalipsis 3:14), respondamos qué hacía antes de nacer, hecho carne, de María. De hecho, el mismo apóstol, nos dice que fungía como Dios, sin pretender ser igual a su Padre: “El cual siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios” Filipenses 2:6. 

Esto quiere decir que cada vez que en el Antiguo Testamento se utiliza la palabra Dios, es posible que se esté refiriendo al mismo Cristo Jesús actuando “en forma de Dios”.De hecho hay varias palabras que se traducen por el término Dios. Recordemos que ninguna de ellas es un nombre propio. Siempre son características o atributos. 

TetragrámaTon: es el Grupo de cuatro letras en idioma hebreo que se traduce por Dios, Jehová o Yahvé.

Aun así, se ha querido manejar que el tetragrámaton es el nombre de Dios, el Padre. Pero eso es un error. Es necesario recordar que el lenguaje es una limitante de la materialidad en el ser humano. Dios no necesita un lenguaje para comunicarse, porque Dios es el Ser ilimitado, y pretender que se puede nombrar es definirlo, y al definir algo a alguien, lo delimitamos, y Dios es el Ser ilimitado por naturaleza. Ahora vayamos a la Biblia. 

En el momento en que Moisés se encuentra en el monte Horeb, y tiene la experiencia de la zarza ardiente, se atreve a preguntar por el nombre de quien le está hablando y quien se acababa de identificar como “el Dios de tu padre, Dios de Abraham” (Éxodo 3:6), pero la respuesta que recibe no es un nombre propio, sino una idea de Ser eterno, “Yo soy el que soy”, es decir la principal característica de nuestro Creador; el Ser autónomo que siempre Ha Sido, Es y Será. Dios está por encima de toda la materia, de la vida y del tiempo. Es decir que todo lo que existe ha tenido un origen, pero Dios, es por sí mismo eternamente. 

Recordemos que Abraham había recibido y dialogado con “Jehová” o “Yahvé”, (depende la traducción), de acuerdo con el capítulo 18 del Génesis. “Y aparecióle Jehová en el valle de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día” En estos textos el escrito hebreo utiliza el Tetragrámaton, es decir, lo que algunos dicen equivocadamente, es el nombre de Dios. Uniendo esta cita con la demostración de que a Dios nadie le ha visto jamás, es lógico deducir que el personaje que se presentó con el patriarca no era Dios, sino Cristo Jesús, haciendo la voluntad del Padre. 

“Ha Shem” significa “El Nombre”, pero también se entiende por “Fama” o “Renombre”

“Dios” es una palabra de origen Griego “Theos”

“Yahvé” o “Yahwe es una de las posibles vocalizaciones del Tetragrámaton

Esto se reafirma cuando en el verso 24 del capítulo 19, de este mismo libro, encontramos que, el uso del Tetragrámaton, es indistinto para Dios, el Padre o para Jesús. “Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego departe de Jehová desde los cielos”. El mismo caso lo encontramos en el libro de Zacarías 3:2: “Y dijo Jehová a Satán: Jehová te reprenda, oh Satán; Jehová que ha elegido a Jerusalén, te reprenda...” Es claro que el Tetragrámaton se traduce por Jehová y es utilizado tanto para Dios como para quien está hablando con Satán, es decir Jesucristo mismo. 

Así, siguiendo la misma lógica, la Biblia se reafirma cuando en el libro de Job, se usa el Tetragrámaton para referirse a Jesús. “Y un día vinieron los hijos de Dios, a presentarse delante de Jehová, entre los cuales vino también Satán” Job 1:6; En este texto, debemos entender cuantos actores hay en el evento. En primer lugar, se habla de “los hijos de Dios”, posteriormente se menciona a “Jehová” y en tercer lugar aparece “Satán”. Es necesario recordar que Satán no puede presentarse delante de Dios, nuestro Padre (Salmo 15), por lo que esta reunión se realizó delante de Jesús en su función de Jehová o Dios. 

Afirmar que solamente debemos pronunciar el nombre de Dios en Hebreo, es un error básico. Se ha querido dar a este idioma humano la categoría de “lengua divina” y hasta “mágica” pero esto es superstición, ya que el hebreo, como toda lengua humana ha pasado por un proceso de formación y no es un idioma estático. Pertenece a la familia de lenguas semíticas, esto quiere decir que ha derivado de formas más antiguas de hablarse. Aun la escritura del hebreo que conocemos, con los caracteres o letras cuadradas, tomó estas formas de escritura, del arameo, otra lengua semítica. 

La costumbre de dar poder mágico a las palabras tiene sustento en las doctrinas de los “gnosticos” de la antigüedad, quienes afirmaban conocer los nombres de las potestades espirituales, como ángeles y arcángeles. Y por el solo hecho de pronunciar “correctamente” el nombre de alguno de ellos, el ángel o arcángel, tenía que obedecer su voluntad. Esto pasó al pensamiento judío “esotérico” en los albores de la era cristiana, cerca del siglo IV, cuando algunos judíos volvieron la mirada a las ideas mágicas persas y los supuestos secretos que les eran revelados por los “gnosticos”. Así surgen libros como “El Sohar” que mezcla la tradición ritual judía, con las interpretaciones mágicas persas y un poco de la versión griega de los espíritus. 

Lo cierto es que el nombre propio de Dios nadie lo sabe, conocerlo por el simple hecho de conocerlo, no tendría ninguna ventaja de santidad o salvación; además, cualquiera podría vilipendiar ese nombre o tomarlo a burla. De hecho cuando oramos a Dios, y en nuestro corazón, en nuestro pensamiento sabemos que nos referimos al Dios Todo poderoso, mencionar una limitada palabra humana en un idioma que ya pocos pronuncian correctamente, es lo que menos importa (Salmo 51:17). 

Adonai significa literalmente “Mi Señor” y se deriva del Adonis Frigio

“Elohim” significa literalmente “Dioses” su forma singular es “Eloy” y proviene del dios cananeo “El” quien es el padre de “Baal”


Miguel Farfán Hernández 

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